HABLarte
Habla-arte: ensayo de Pablo Alvarez
Seamos menos partidarios de esa idea de comunicador perfecto, de productor cultural por excelencia, del “dígame licenciado”, de los flagelos por los errores, y de buscar en la profesión intereses que le son ajenos.
Yo apuesto firmemente a la liberación de las mentes, de las palabras, a decir todo lo ya dicho y mucho más, pero de un modo distinto, enriqueciendo el lenguaje, gustando, intrigando, persuadiendo y atrapando.
Si bien estoy de acuerdo con que el comunicador social debe manejar ciertas técnicas, ajustándose a los contextos, utilizando las incontables variedades lingüísticas, es necesario también que el discurso no se desplome como un mero encadenamiento de palabras. Que éstas no estén de paso. Que lleguen... para quedarse. Que exciten e inciten a las personas a llevar a cabo ciertas acciones y objetivos
Para ello debemos zambullirnos en la multifuncionalidad del lenguaje y las palabras, chapotear en la elocuencia y salpicar de creatividad a todos aquellos que sean capaces de vernos, oírnos y escucharnos. Ir un poco en contra de lo estandarizado, sobrepasar los límites de la norma, provocando al receptor, obligándolo a realizar un mayor esfuerzo de comprensión.
Es el desvío de la norma, según Umberto Eco[1], la desviación estética, la que nos permitirá plasmar en nuestros textos, entendiendo a este último como todo aquello que pueda tener una lectura compresiva (discursos orales y escritos), un llamado de atención en el destinatario y ubicarlo en un estado de excitación interpretativa instigándolo a reconsiderar toda la organización del contenido. Sí, apunto allí, al arte, aumentando la dificultad y duración de la percepción, atarte a mi arte liberando tu interpretación, eso sí, una libertad siempre condicionada por el texto, por la retórica empleada. No podemos ir más allá de lo que una palabra pueda significar, pero si jugar con los significados de ella, emplearla artísticamente, enseñar lo cotidiano con expresiones cotidianas vestida de excentricidad, dibujando sensaciones de desarraigo, creando nuevas miradas de lo ya conocido.
Pero ¿Cómo saber cuando el arte entra en juego con la comunicación?, en pocas palabras, es ir más allá de lo lindo, de lo bello, es no estancarse en la pura contemplación, y sí replantearse en qué quiso decir el discurso o la obra en sí, es tomar distancia de la vieja armonía del arte burgués conservador y aproximarnos más a los aportes del impresionismo, dadaísmo y posteriores vanguardias que nos brindaron una nueva concepción del arte, mucho más innovadora y flexible en la construcción de sentidos.
Creo que la mejor manera de combatir el hedonismo que se ha instalado en nuestra sociedad, es satisfaciéndolo. Pero no me refiero a una satisfacción apática, sino más bien, a una reactivación participativa, mayoritaria dentro de lo posible, acrecentando el nivel cultural, enriqueciendo la lengua y dinamizando una mejor y mayor comprensión y reflexión entre los interlocutores
Todo lo antes dicho me lleva a reflexionar sobre mi labor como comunicador social, sobre la construcción de la realidad social a través de un discurso que no se límite, ajustándose a las recetas mágicas de, ¿cómo escribir una crónica?, Veinticinco pasos para una mejor entrevista o ¿cómo escribir un ensayo académico con múltiples citas de autores?
La irresistible idea del comunicador como artista me empuja a crear la imagen de un profesional que no se ciña a los cánones impuesto por la academia, mucho menos desmoronarse en el sensacionalismo o en la insaciable búsqueda por la ansiada primicia.
Mi punto de partida es este: embarcarme hacia horizontes pocos explorados, ahondar en mares reflexivos, enriquecerme en la diversidad cultural y fomentar e inspirar el amor y la pasión por las bellas artes, y encontrar en ellas una forma de expresión y una nueva manera de percibir el mundo que nos rodea.
BIBLIOGRAFIA:
-UMBERTO, Eco, Tratado de semiótica General, en: El texto Estético como ejemplo de invención.
-HALLIDAY, M.A.K. (1978) “Lenguaje y Situación” pg. 41 a 51 en el lenguaje como semiótica social. La interpretación social del lenguaje y su significado. F.C.E., México, 1982
Notas:
[1] Eco Humberto, Tratado de Semiótica General, en: El texto estético como ejemplo de invención.

1 Comments:
hola pali, no te lo dije hasta hora, y hasta que te vea por ahí no me voy a acordar de decirtelo, pero es para que quede escrito aquí, que tu ensayo me inspiró, espero no pienses que te robé, (quizás te robé un poco, je!) no, mentira la verdad es que me hizo orientarme y aclarar algunas ideas que no vivían más que en mi cabezota y no encontraban estímulo para salir, por eso sin más, GRACIAS POR ESTIMULARME! SILVANA VILLALBA.-
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