EL MEDIO MENSAJE Y SU MANIPULACION PARA COMUNICAR CON EFECTO
El medio-mensaje y su manipulación para comunicar con efecto es un ensayo de Ricardo Bühler
El Comunicador Social profesional como formador de opiniones, de ideas, tendencias; como mediador, como intérprete entre la realidad y las personas; como motor y generador de fuentes inagotables de circulación de saberes o información, como líder político, religioso, como censor; como tergiversador; como objetivador…….como productor de cultura, de sentido, de significados… La lista puede seguir ampliándose en esta búsqueda de identidad o categorización en la cual se suele colocar al Comunicador Social.
No creo que sea fácil poder dar un perfil exacto e impecable del Comunicador Social profesional, solamente paso lista de algunas funciones a las que estamos acostumbrados todo el tiempo a escuchar decir, ver o practicar, de esta disciplina.
Archi sabido está, que en el mundo de la comunicación se encuentran una gran cantidad de factores que inciden en la misma, pero en resumidas cuentas, decimos que hacemos uso de un código y un medio para la circulación del mensaje.
El medio es el mensaje[1], nos dicen algunos. Y si el medio es el mensaje, qué bien debe estar construido el mensaje, ¿no? Las reglas de coherencia, adecuación y cohesión ya las tenemos presentes -muchos las han explicado varias veces y no creo necesario volver sobre este tema-. Para mí lo importante sería pensar en cómo se va a utilizar el mensaje, con qué fines. Si no tenemos incorporadas las técnicas, las reglas ortográficas, las estrategias retóricas, y otros recursos del discurso, se nos puede hacer insostenible esta doble acción de medio-mensaje.
La creación y circulación del mensaje está estrechamente relacionada y condicionada con el fin a alcanzar. Es decir, se lo manipula de acuerdo al efecto que se quiere causar en un determinado ambiente. Para ejemplificar esto, podría utilizar los ensayos realizados por mis compañeros. Para la creación de sus discursos, tuvieron seguramente varios condicionamientos que incidieron en su conformación. Algunos eran estructurados y formales, bien redactados; otros hablaban de sueños, deseos y metas a conseguir; otros eran más críticos, desafiantes, provocadores y problemáticos, otros desinteresados y conformistas, algunos una mezcla de todo. Pero algo en común tenían. Ese algo, era el fin y efecto que querían causar. Los textos nos pueden atrapar, aburrir, dejarnos más o nuevos interrogantes, resolvernos otros; volvernos coléricos porque no los entendemos; nos pueden agradar o no; nos pueden enseñar; nos pueden ser indiferentes, vacíos, obsoletos… es más, pueden causarnos miles de efectos inesperados. Eso sí, algún efecto es producido y no creo por eso que el discurso sea inocente o esté libre de culpa y cargo, al igual que su autor, el Comunicador intencional. Siempre se busca producir algo con los discursos que elaboramos.
Todos somos comunicadores por naturaleza[2], y ahora bien, ¿cuán delgada es la brecha entre un Comunicador Social profesional graduado de la universidad y el Comunicador Social experimentado sin estudios académicos especializados en esta área? ¿Un título universitario nos da ese privilegio de decir…” somos profesionales de la comunicación”? Ese Comunicador Social experimentado (pero sin título universitario) ¿no usa estrategias ni métodos discursivos adquiridos? Creo que se debería pensar un poco mejor en cuanto a las categorías a las cuales estamos acostumbrados a encasillarnos y encasillar a los demás. Nosotros adquirimos herramientas gramaticales, gestuales, retóricas, periodísticas, filosóficas, antropológicas, empáticas, científicas, discursivas, etc. pero muchos de ellos también los tienen y no por eso dejan de ser Comunicadores Sociales profesionales. Ellos también comunican de manera consciente, seria y con buenos resultados si hablamos de efectos. La diferencia puede estar solamente en un papel que certifica la veracidad de todo lo adquirido. Algunos ejemplos de estos otros Comunicadores pueden ser, los directores de cine, músicos, artistas plásticos, o cualquier otra persona que realice algún tipo de arte. Conocen algunas técnicas, no todas, tienen otra formación, pero su medio-mensaje puede funcionar bien, ser recibido, comprendido, interpretado o todo lo contrario –cosa que nos sucede también a nosotros-.
No existe una receta mágica y exitosa que funcione en todos los ámbitos de la comunicación. Sí existen formas, modelos o estructuras que funcionan bien en ciertos tipos de espacios. Si queremos que una canción alcance un reconocimiento, sea escuchada y bien criticada, usaremos una estructura pre establecida que es: introducción, estrofa-estribillo, estrofa-estribillo, solo y estribillo hasta el hartazgo (sino pregúntenle a Lenny Kraviz[3] de esto). Esto funcionaría bien -y de hecho funciona- generalmente en los ambientes de la música popular más contemporánea (por ejemplo en los estilos baladas Pop o Rock). ¿Pero qué pasa? Todo sería muy fácil si hiciéramos caso a esas mini fórmulas del éxito, ¿no? Por suerte –y esto es lo mejor para mí- estas estructuras milagrosas son flexibles y hasta incluso quebradizas.
A lo largo de la historia se ha visto como viejas estructuras se fueron flexibilizando, quebrando o abandonando para dar paso a otras más nuevas y modernas. Estas nuevas formas nunca caen bien, son difíciles de aceptar. Es dentro de esas nuevas formas que se encuentra algo maravilloso que tiene el ser humano como pensador y creador de su entorno cotidiano. Nosotros tenemos ese potencial de creatividad que nos permite pelearnos con lo establecido, podemos amoldarlo, romperlo, re ajustarlo, reciclarlo, reelaborarlo a nuestro propósito, causa, fin y efecto buscado.
“El Comunicador puede jugar y trabajar con su capacidad de tomar los elementos más útiles de cada código para darle belleza y contenido a sus aplicaciones del lenguaje[4]”.
Plantearnos estas cuestiones –que solamente son algunas de todas las que se nos pueden ocurrir- es enriquecedor y debemos saber aprovecharlas. Y no solamente para quedarnos en la mera crítica, sino, para poder seguir buscando nuestra forma de comunicar, usando elementos y herramientas de otras disciplinas. Es un constante practicar y practicar; hacer y deshacer; probar y evaluar, es un seguir adelante y no quedarse en lo establecido, es desafiar a las leyes y animarse a crear nuevas formas de comunicar. Todos buscamos un fin, una meta… comunicar algo y producir algún efecto.
Como dijo un amigo mío, ”…esto es todo lo que tengo para decir al respecto”[5].
Bibliografía:
- Cassany, Daniel. “¿Qué es el código escrito?” En Describir el escribir
- Mc Luhan, Marshall. Caliente y Frío.
- Jiménez, Christian. En “El Rock and Roll del comunicador social”.
- Salvador, Emiliano. En “Los lenguajes de la comunicación”.
- Halliday, M.A.K. “Lenguaje y situación”. En el lenguaje como semiótica Social.
[1] Marshall Mc Luhan
[2] Emiliano Salvador en: Los Lenguajes de la Comunicación.
[3] Músico pop-rock
[4] Christian Jiménez en “El Rock and Roll del Comunicador Social”
[5] Forest Gump en la película Forest Gump.
El Comunicador Social profesional como formador de opiniones, de ideas, tendencias; como mediador, como intérprete entre la realidad y las personas; como motor y generador de fuentes inagotables de circulación de saberes o información, como líder político, religioso, como censor; como tergiversador; como objetivador…….como productor de cultura, de sentido, de significados… La lista puede seguir ampliándose en esta búsqueda de identidad o categorización en la cual se suele colocar al Comunicador Social.
No creo que sea fácil poder dar un perfil exacto e impecable del Comunicador Social profesional, solamente paso lista de algunas funciones a las que estamos acostumbrados todo el tiempo a escuchar decir, ver o practicar, de esta disciplina.
Archi sabido está, que en el mundo de la comunicación se encuentran una gran cantidad de factores que inciden en la misma, pero en resumidas cuentas, decimos que hacemos uso de un código y un medio para la circulación del mensaje.
El medio es el mensaje[1], nos dicen algunos. Y si el medio es el mensaje, qué bien debe estar construido el mensaje, ¿no? Las reglas de coherencia, adecuación y cohesión ya las tenemos presentes -muchos las han explicado varias veces y no creo necesario volver sobre este tema-. Para mí lo importante sería pensar en cómo se va a utilizar el mensaje, con qué fines. Si no tenemos incorporadas las técnicas, las reglas ortográficas, las estrategias retóricas, y otros recursos del discurso, se nos puede hacer insostenible esta doble acción de medio-mensaje.
La creación y circulación del mensaje está estrechamente relacionada y condicionada con el fin a alcanzar. Es decir, se lo manipula de acuerdo al efecto que se quiere causar en un determinado ambiente. Para ejemplificar esto, podría utilizar los ensayos realizados por mis compañeros. Para la creación de sus discursos, tuvieron seguramente varios condicionamientos que incidieron en su conformación. Algunos eran estructurados y formales, bien redactados; otros hablaban de sueños, deseos y metas a conseguir; otros eran más críticos, desafiantes, provocadores y problemáticos, otros desinteresados y conformistas, algunos una mezcla de todo. Pero algo en común tenían. Ese algo, era el fin y efecto que querían causar. Los textos nos pueden atrapar, aburrir, dejarnos más o nuevos interrogantes, resolvernos otros; volvernos coléricos porque no los entendemos; nos pueden agradar o no; nos pueden enseñar; nos pueden ser indiferentes, vacíos, obsoletos… es más, pueden causarnos miles de efectos inesperados. Eso sí, algún efecto es producido y no creo por eso que el discurso sea inocente o esté libre de culpa y cargo, al igual que su autor, el Comunicador intencional. Siempre se busca producir algo con los discursos que elaboramos.
Todos somos comunicadores por naturaleza[2], y ahora bien, ¿cuán delgada es la brecha entre un Comunicador Social profesional graduado de la universidad y el Comunicador Social experimentado sin estudios académicos especializados en esta área? ¿Un título universitario nos da ese privilegio de decir…” somos profesionales de la comunicación”? Ese Comunicador Social experimentado (pero sin título universitario) ¿no usa estrategias ni métodos discursivos adquiridos? Creo que se debería pensar un poco mejor en cuanto a las categorías a las cuales estamos acostumbrados a encasillarnos y encasillar a los demás. Nosotros adquirimos herramientas gramaticales, gestuales, retóricas, periodísticas, filosóficas, antropológicas, empáticas, científicas, discursivas, etc. pero muchos de ellos también los tienen y no por eso dejan de ser Comunicadores Sociales profesionales. Ellos también comunican de manera consciente, seria y con buenos resultados si hablamos de efectos. La diferencia puede estar solamente en un papel que certifica la veracidad de todo lo adquirido. Algunos ejemplos de estos otros Comunicadores pueden ser, los directores de cine, músicos, artistas plásticos, o cualquier otra persona que realice algún tipo de arte. Conocen algunas técnicas, no todas, tienen otra formación, pero su medio-mensaje puede funcionar bien, ser recibido, comprendido, interpretado o todo lo contrario –cosa que nos sucede también a nosotros-.
No existe una receta mágica y exitosa que funcione en todos los ámbitos de la comunicación. Sí existen formas, modelos o estructuras que funcionan bien en ciertos tipos de espacios. Si queremos que una canción alcance un reconocimiento, sea escuchada y bien criticada, usaremos una estructura pre establecida que es: introducción, estrofa-estribillo, estrofa-estribillo, solo y estribillo hasta el hartazgo (sino pregúntenle a Lenny Kraviz[3] de esto). Esto funcionaría bien -y de hecho funciona- generalmente en los ambientes de la música popular más contemporánea (por ejemplo en los estilos baladas Pop o Rock). ¿Pero qué pasa? Todo sería muy fácil si hiciéramos caso a esas mini fórmulas del éxito, ¿no? Por suerte –y esto es lo mejor para mí- estas estructuras milagrosas son flexibles y hasta incluso quebradizas.
A lo largo de la historia se ha visto como viejas estructuras se fueron flexibilizando, quebrando o abandonando para dar paso a otras más nuevas y modernas. Estas nuevas formas nunca caen bien, son difíciles de aceptar. Es dentro de esas nuevas formas que se encuentra algo maravilloso que tiene el ser humano como pensador y creador de su entorno cotidiano. Nosotros tenemos ese potencial de creatividad que nos permite pelearnos con lo establecido, podemos amoldarlo, romperlo, re ajustarlo, reciclarlo, reelaborarlo a nuestro propósito, causa, fin y efecto buscado.
“El Comunicador puede jugar y trabajar con su capacidad de tomar los elementos más útiles de cada código para darle belleza y contenido a sus aplicaciones del lenguaje[4]”.
Plantearnos estas cuestiones –que solamente son algunas de todas las que se nos pueden ocurrir- es enriquecedor y debemos saber aprovecharlas. Y no solamente para quedarnos en la mera crítica, sino, para poder seguir buscando nuestra forma de comunicar, usando elementos y herramientas de otras disciplinas. Es un constante practicar y practicar; hacer y deshacer; probar y evaluar, es un seguir adelante y no quedarse en lo establecido, es desafiar a las leyes y animarse a crear nuevas formas de comunicar. Todos buscamos un fin, una meta… comunicar algo y producir algún efecto.
Como dijo un amigo mío, ”…esto es todo lo que tengo para decir al respecto”[5].
Bibliografía:
- Cassany, Daniel. “¿Qué es el código escrito?” En Describir el escribir
- Mc Luhan, Marshall. Caliente y Frío.
- Jiménez, Christian. En “El Rock and Roll del comunicador social”.
- Salvador, Emiliano. En “Los lenguajes de la comunicación”.
- Halliday, M.A.K. “Lenguaje y situación”. En el lenguaje como semiótica Social.
[1] Marshall Mc Luhan
[2] Emiliano Salvador en: Los Lenguajes de la Comunicación.
[3] Músico pop-rock
[4] Christian Jiménez en “El Rock and Roll del Comunicador Social”
[5] Forest Gump en la película Forest Gump.
